Uruguay conmemoró el Día Internacional en
Memoria de las Víctimas del Holocausto. La Ministra de Educación y Cultura
habló por cadena de radio y TV y el Parlamento realizó una sesión especial. El
Holocausto, vergüenza de la Humanidad, nos compromete a todos y nos impone muy
claras directivas.
Nuestro país se honró conmemorando una vez
más el Día Internacional que recuerda, todos los 27 de enero, la entrada del
Ejército Rojo al mando del general Vassily Petrenko en los campos de
concentración de Auschwitz-Birkenau,
instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 1º de
noviembre de 2005.
El tema central de este año, según el
comunicado de la organización, será la “Recordación del Holocausto: educar para
un futuro mejor”, en el entendido de que la educación sobre la realidad del
Holocausto, en su dimensión universal, es una vía “para fomentar el respeto de
los Derechos Humanos, aumentar la tolerancia y defender nuestra Humanidad
común”, agregando que “el Holocausto constituyó un momento histórico decisivo
del que es posible extraer valiosas lecciones hoy acerca del peligro del
extremismo y la prevención del genocidio”.
Como sabemos, se denomina Holocausto o
Shoah al esfuerzo por aniquilar totalmente al Pueblo Judío y otras minorías
durante el régimen nazi liderado por Adolfo Hitler en Alemania, que tuvo lugar
entre 1939 y 1945. La llamada “solución final a la cuestión judía”, programada
en su fase final en la conferencia de Wannsee, causó la muerte en
circunstancias espantosas de unos seis millones de judíos, y entre los métodos
utilizados estuvieron los disparos, la tortura, la inanición (muerte por
hambre), el ahorcamiento, los trabajos forzados y la asfixia mediante gas
venenoso. Las demoras que hubo en detener las atrocidades se han explicado por
complicidades y silencios varios que no es esta la ocasión de enumerar.
Este delirio de horror, inmortalizado en
imágenes que son prueba irrefutable (es famosa la frase del general Dwight
Eisenhower, al llegar al campo de Buchenwald y observar las montañas de
cadáveres y los grupos de moribundos que yacían apilados: “Filmen, filmen todo
esto porque en pocos años tendremos algún hijo de puta que dirá que esto no
ocurrió”), fue provocado por doctrinas raciales supremacistas como la pureza de
la raza aria, en mitad del siglo XX en una de las naciones más adelantadas del
planeta. Por este motivo y por otros, que hoy aparecen a la vista, como el
reverdecer de liderazgos xenófobos y racistas de extrema derecha en países
desarrollados, nadie puede asegurar que no volverá a repetirse, como los
uruguayos no podemos asegurar que no habrá más dictadura en nuestro país.
Para evitar estos males, es necesario el
ejercicio de la memoria, es necesario recordar, y ayudar a recordar a todos los
que han sufrido.
El discurso de la
Dra. María Julia Muñoz
La ministra de Educación y Cultura habló
por cadena de radio y TV en
representación del Poder Ejecutivo, llamando a hacer efectivo el compromiso de
“nunca más”, en un formidable discurso cargado de emoción, racionalidad y
compromisos históricos con el pasado, el presente y el futuro.
Tras recordar las causas y el origen de la
conmemoración, destacó la “necesidad de aprender del pasado porque, sin saber
de dónde venimos, difícilmente sabremos adónde podremos llegar”, agregando que
“El Poder Ejecutivo de Uruguay convoca al compromiso por el ‘Nunca Más’”.
“No podemos denunciar la injusticia solo
cuando nos toca, nada de lo humano nos debe ser indiferente y por ello
condenamos todo acto terrorista en cualquier lugar y en cualquier tiempo”,
afirmó.
Fue contundente: “Nuestro mensaje no es ni
quiere ser “inocente”. Quiero invitar a no mirar para otro lado, y a hacer lo
que esté al alcance de cada uno de nosotros para evitar el desarrollo de esa
tendencia al exterminio del otro que la sociedad occidental podría patentar
como propia, no porque le sea exclusiva, sino porque la ha desarrollado a
niveles que hasta antes del siglo XX difícilmente alguien habría podido
imaginar”.
Sostuvo que: “Nuestro homenaje es a los
seis millones de asesinados del Pueblo Judío y también a los millones de
personas con algún tipo de capacidad diferente, opositores políticos como
comunistas y socialistas, testigos de Jehová, gays, lesbianas y travestis,
prostitutas y a todos aquellos que generaron una permanente resistencia”.
“Nos ubicamos en lugar de los desposeídos y
los discriminados (…) Hay pasados que no pasan que nos siguen interpelando y
enseñando”, recalcó.
Afirmó que “El genocidio es un delito de
lesa humanidad que podemos saber cuándo comienza, pero no cuándo termina,
porque es de carácter permanente, pasa de generación en generación y afecta una
gama muy grande de personas, no solo a las directamente involucradas” y que
“Nunca podremos negar la necesidad de aprender del pasado porque sin saber de
dónde venimos, difícilmente sabremos a dónde podremos llegar”.
La ministra anunció que en el próximo al
año lectivo un liceo de Montevideo llevará el nombre de Mordechai Anielewicz,
que con 24 años lideró en 1943 el levantamiento del Gueto de Varsovia, “el
mayor combate civil contra el régimen nazi”. Destacó que Anielewicz “se unirá
al de otras figuras relevantes perseguidas por poderes antidemocráticos y
dictatoriales cuyos nombres honran la educación pública uruguaya como las
escuelas Ana Vinocur, Elena Quinteros, Ana Frank, Julio Castro y Nelson Mandela
(…) Hoy más que nunca, como sociedad, necesitamos reflejarnos en referentes
éticos que con sus luchas nos legaron la enseñanza de convivir en paz, sin
discriminación”.
Sostuvo que “La misión de la educación es
enseñar aprendiendo en la diversidad con el respeto al otro, sin violencia y
como protagonistas de una sociedad en paz donde del debate fluya el
conocimiento”.
Afirmó que: “La misión de la educación es
enseñar aprendiendo en la diversidad el respeto al otro, al “diferente”;
convivir sin violencia de ningún tipo ni física ni verbal ni gestual. Ser
protagonistas de una sociedad en paz donde del debate fluya el conocimiento”.
“La democracia, – sentenció Chil Rachjman
sobreviviente del Holocausto también residente en Uruguay hoy fallecido, –
requiere la participación activa, reflexiva y responsable de todos. Está en
nosotros evitar que aquellos episodios como éstos continúen repitiéndose.
Trabajemos juntos por un Nunca Más”.
Recordó a los sobrevivientes Pola Liberman,
Enrique Benkel, Isabela Matrai de Primo, Enrique Bergazin, Ester Morgenstern de
Bergazin, Basia Weinberger de Taube y finalmente a Ana Vinocur, todos los
cuales vivieron en Uruguay.
Vinocur había afirmado que “no podremos
borrar nunca lo que hemos soportado, tampoco podremos recuperar lo que hemos
perdido, ni todas las riquezas del mundo agolpadas lograrían borrar las huellas
tatuadas en nuestros corazones (…) a pesar de todo tenemos que seguir adelante
y edificar nuestro futuro. No se debe permitir que los tiranos lleven al mundo
hacia la esclavitud. Es necesario que las futuras generaciones sepan defender,
comprender y apreciar la palabra Libertad”.
Reflexiones sobre la
responsabilidad
Auschwitz, como emblema de hasta dónde
puede llegar la barbarie humana, tiene la virtud de replantear todos los
dilemas y conflictos de la responsabilidad humana. Implica las cuestiones del
respeto por la vida, de los Derechos Humanos, de la libertad y de la dignidad
inherentes a todo ser humano y, en su prolongación, llega hasta el campo de la
ciencia política y de la economía para cuestionar las ideologías y las
prácticas que conducen a los pueblos a la barbarie. Y llega a nuestra propia
responsabilidad como ciudadanos de un país democrático y pacifista, inmerso en
una sociedad global en la que nada de lo que ocurre en el mundo nos es ajeno.
Un estadista uruguayo, hablando en un acto
del aniversario judío, dijo: “¿Yo me pregunto en qué podemos ayudar los
uruguayos que no somos judíos? (…) Ya aparecen quienes dicen ‘tanto horror no
fue posible’. Y es fácil que esto prenda, porque la gente se niega a reconocer
que tanto horror pueda haber sido posible. Hay hasta la dificultad de abarcar
la dimensión total de la tragedia.
Entonces el deber de los que no somos
judíos es ayudarlos a que no sean solamente Ustedes los que tengan que recordar
(…) Creo que lo primero que los uruguayos, y sobre todo los que no somos
judíos, porque esta es nuestra responsabilidad y no la de Ustedes, lo que
tenemos que hacer es prometerles a ayudarles a que el mundo no olvide la
tragedia que el Pueblo Judío pasó”.
Ni genocidios, ni exclusiones, ni
dictaduras.
¡Nunca más!
Un poema de León Felipe
“Auschwitz “
“A todos los judíos del mundo,
mis amigos, mis hermanos”
Estos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud
que hablen más bajo…
que toquen más bajo…
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín…
¡Oh, el gran virtuoso!
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres…
Y solo.
¡Solo!
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante… tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, «gran cicerone»)
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa… otra cosa…
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú… no tienes imaginación,
Acuérdate que en tu «Infierno»
no hay un niño siquiera…
Y ese que ves ahí…
está solo
¡Solo! Sin cicerone…
esperando que se abran las puertas de un
infierno que tú, ¡pobre florentino!,
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa… ¿cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede
tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos
los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud…
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo! ¡Chist!
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista…
y he tocado en el infierno muchas veces…
Pero ahora, aquí…
rompo mi violín… y me callo.
León Felipe (1884 – 1968)
Tomado de “León Felipe – Poesías Completas”
Genocidio y dictaduras: ¡nunca más!
06/Feb/2017
Caras y Caretas, Carlos Luppi